
A nivel nacional, se mueven unos US$ 100 millones al año por aspectos relacionados solo con la tabla. Si bien el surf genera beneficios, queda un largo camino por recorrer. Todo eso depende de cuánto protejamos nuestra industria.
La importancia de este deporte y del modo de vida que lleva es patente en lugares como California, donde al año se venden 300.000 tablas, o en Australia, donde esta industria supone más del 9% del Producto Interior Bruto. O sin ir muy lejos, en Brasil al año, el surf solo genera US$ 4 mil millones. Pero ¿Cómo hacen ellos para volverse sólidos cada temporada? La respuesta es sencilla: apuestan más por su industria nacional.
Si bien es cierto, el Perú cuenta con numerosas empresas y marcas nacionales de calidad, que afianzan la industria del surf como una de las más grandes de Sudamérica. Pero no todas las marcas, a pesar de ser muy buenas, consiguen consolidarse y dominar en su rubro. Esto se debe al sistema neoliberal y su inversión extranjera, que por un lado es positivo, ya que nos permite competir con otras marcas de renombre y así mejorar en el camino. Por otro lado, en su aspecto negativo, aniquila a las nuevas marcas o pequeñas empresas, sin darle tiempo de mostrarse al mercado.
Sin embargo, el tema no va por la inversión o la globalización de las marcas extranjeras, tiene que ver mucho con el consumo y los que estamos detrás de él. Los pequeños emprendedores peruanos nunca podrán evolucionar en el mercado si la gente no compra y prueba sus productos, que son tan buenos o mejores que la competencia gringa.
Nuestra industria tiene todo para dar la talla frente a otras marcas internacionales que también tiene años en este mercado. Un claro ejemplo, son las tablas Klimax Surfboards y Wayo Whilar, que tienen más de 4 décadas compitiendo frente a durísimas marcas extranjeras que innovan cada temporada (Al Merrick, AJW, Channel Islands, JS) sin embargo, tanto Klimax como Wayo, dominan el sector nacional, ratificando su calidad y haciéndose conocidos más allá de la frontera.
En el caso de las tablas, podemos hacer una pequeña comparación con respecto a nuestro vecino país Brasil. Hace 15-20 años, las tablas brasileñas no eran de buena calidad, si bien estaban apostando por usar materiales propios para abaratar los costos, éstas no tenían la calidad de las tablas del exterior, de igual manera, año tras año, los mismo brasileños fueron comprando sus tablas y por ende sus productos fueron mejorando, algunos por cuestiones económicas y otros por el gran sentido de apoyo hacia su industria, hoy en día vemos una industria de surf brasileña que nos lleva años luz a todos los países de Latinoamérica, todo esto, lo suponemos al gran apoyo de los surfistas brasileños que apostaron por lo suyo.
En el caso también de wetsuits BOZ, que es considerada la mejor compañía de fabricación de neopreno del mundo, compitiendo cara a cara con marcas como: Patagonia, O’Neill, XCEL, Matuse, Billabong, etc…, o el caso de Dunkelvolk, otra marca peruana que tras 20 años de su creación, ha superado las expectativas del mercado textil, calzado y accesorios, llegando a abrir más de 36 tiendas a nivel nacional, sudamericano, USA y Europa.
La industrialización del surfing en el Perú es una fiebre que no podemos parar, pero si acomodarnos y remar juntos para el éxito de la misma. Esto generará empleo y jugosos ingresos económicos que nos beneficiarán.
Puede sonar duro, pero no existe crecimiento interno si seguimos apoyando a empresas extranjeras que no dejan nada aquí. El desarrollo y el compromiso vienen por parte de todos los involucrados en la industria, desde las marcas hasta nosotros, los consumidores.
Algunas marcas nacionales: Klimax Surfboards, Wayo Whilar Surfboards, Jeri Surfboards, MUZE Surfboards, Lazy Surfboards, ZAN Surfboards, Marea Surfboards, United Surfboards, Wetsuit Boz, Muchik Wetsuits, Quiver surfboards, SUNSET Board, Piccolo Clemente Surfboards, A Tello Surfboards, Green Coast Surfboards, Rod’g Surfboard, XTR, Dunklevolk, Olas Peruanas, SUMA Surf, SURF BAG Perú, DRY Toallas, y más……