
De izquierda a derecha Marcial Pastor, Carlos Calichín Tweddle, Christian Schroeder entrenadorGastón Tweddle y Jorge Basurto en el Club Regatas Lima, 1927
El escritor y fundador del Museo de Tablas Kon-Tiki, José Antonio Schiaffino, ejecutó una investigación minuciosa de los tablistas barranquinos. Antes de llegar la primera tabla hawaiana, importada al Perú por Carlos Dogny Larco, un grupo de nadadores aficionados fueron nuestros precursores en el estilo de correr olas parados.

Jorge Odriozola en Barranco, 1922.
Jorge Odriozola Barbe (1895 – 1981) fue un hábil nadador y boga del Club Regatas Lima y en 1920 le solicitó que le fabricara una tabla a Toribio Nitta Kisma (1876 – 1934) un inmigrante japonés y carpintero que ayudó en la construcción de los antiguos baños del distrito. El modelo no obedeció a ningún diseño del exterior, ni incluso basado en los antiguos caballitos de totora (aunque también tuvo una proa bombeada apuntando al cielo). Sin embargo, la tabla de cedro, de dos metros de largo por setenta y cinco centímetros de ancho, funcionó bien en las olas, frente a la bajada de los Baños de Barranco.

Armando Fabbri corre olas en las playas de Barranco, 1924.
Junto a Odriozola, su amigo Armando Fabbri Varese también disfrutó la afición. Nuevos nombres iniciaron pronto su incorporación a este hobby, como Gustavo Berckemeyer Pazos, Luis Alfonso García-Corrochano Santillán, Alfredo Granda Pezet, Guillermo Martínez de Pinillos Castro, Alicia Otero, Carlos Tweddle Valdeavellano y otros nadadores barranquinos. La afición era por momentos prohibida, por la incomodidad y peligro que generaron a los bañistas, pero los traviesos tablistas regresaban con sus tablas algunos días después y continuaban divirtiéndose en el mar.
En 1930 se calcula que había 10 tablistas en Barranco. Un número pequeño, pero interesante de todas maneras por la vocación de los peruanos por dominar las olas. Aunque este hecho resulta como un paréntesis, sin influencia exterior ni interior, Schiaffino ha probado con su investigación que los primeros tablistas peruanos del siglo XX aparecieron en las olas de Barranco, antes de la influencia hawaiana traída por Dogny. Algunos de ellos incluso, continuaron con su práctica con las tablas traídas del extranjero en las décadas siguientes.