
Más de 5 mil kilómetros de playa, llamativos beach breacks que se reúsan a perder ese encanto caribeño. Alrededor de 120 surfistas en toda la isla que, para disfrutar de las olas, improvisan su ceras, leashes y tablas. Así es el surf en Cuba, un deporte que ha luchado por años pare ser reconocido ante el régimen en su propia tierra y así dejar der ser llamado ilegal.
Con la aceptación del surfing en las olimpiadas, los cubanos han visto una oportunidad para intentar luchar por la legitimación del deporte en la Isla. Como Frank González (31), uno de sus surfistas, local de La Habana, que explica que su sueño es llegar a la capital japonesa, osea a las Olimpiadas de Tokio 2020.
"Incluso si no ganamos, aunque no pasemos la primera ronda. Si estamos allí, podría respirar en paz y decir que cumplimos nuestra meta", comenta Frank. "Las cosas están mejoradas en comparación con lo que eran hace diez años, pero el hecho de que el Gobierno no reconozca el surf como un deporte legítimo sigue siendo una barrera enorme para la evolución del deporte en la Isla", lamenta.
Los últimos Panamericanos de Surf realizados en Punta Rocas, Perú, además del triunfo local, marcó un momento ícono en el torneo y para Cuba, su regreso a las competencias internacionales después de 6 años. Pero también para Frank Gonzales, que en su primera visita al Perú, se quedó maravillado por la constancia de sus olas. Lo que lo motivó a contarnos como se respira la cultura del surfing en su casa y la necesidad de que muchos como él, sean escuchados.
Con ustedes, Frank Gonzales: