
Sucedió la semana pasada en Byron Bay, Australia. Un surfista local de 29 años puede enfrentar una pena de hasta cinco años de prisión tras agredir con su tabla en la cara a otro surfer. El episodio tuvo lugar en Broken Head.
Aparentemente, ambos surfistas iban a coger la misma ola, pero a uno de ellos no le gustó y arrojó su tabla cayendo la punta al rostro del otro. El resultado fue de algunas lesiones y mucha sangre, cuentan testigos que atendieron al afectado en la arena.
La víctima acabó por contactar con la policía, que se personó a la playa e identificó al agresor, quien fue acusado formalmente de asalto y daños corporales, lo que, en Nueva Gales del Sur, puede conllevar a una pena de hasta cinco años de prisión.
Más tarde, fuentes policiales declararon a los medios de comunicación local que: “Este tipo de comportamientos no son aceptables. Hay que tener en cuenta que si atacan a alguien en el agua, vamos a actuar en consecuencia y después tendrán que asumir las consecuencias en los tribunales”.
La sentencia se dictará a finales de junio, pero además de la multa y la condena de cárcel o arresto domiciliario que pueda terminar el caso, el agresor podría verse obligado a realizar trabajos comunitarios.