
Hace seis años, un terremoto de magnitud 9 golpeó Japón y generó un Tsunami a lo largo de su costa. Las cifras de las víctimas fueron desoladoras. Además, el tsunami impactó en la central nuclear de Fukushima y ocasionó una catástrofe de nivel 7 comparable solo con el desastre de Chernobyl (Ucrania).
Ha pasado mucho desde aquel 11 de marzo de 2011. Todos los pobladores cerca al desastre han trabajado duro desde entonces en la descontaminación de la planta y la comuna. Y, según informes internacionales, cada día se eliminan entre 5 y 30cm de suelo contaminado, que se coloca en bolsas de plástico que después son almacenadas en las afueras de la ciudad, a la espera de una mejor solución.
La playa de Tairatoyoma, una prefectura de Fukushima a 50km de la planta nuclear afectada, era una de las zonas más populares de Japón para los surfers, antes del accidente. Sin embargo, a pesar de la radiación presente en la arena y en el agua, muchos surfistas continúan hasta el día de hoy cogiendo olas en su spot de siempre.
A pesar de que las autoridades locales han declarado que la zona está “fuera de todo riesgo”, nada ha vuelto a ser lo mismo desde que se produjeron el terremoto y el tsunami. Nada, salvo el surf. Estos surfers siguen cogiendo olas entre la radiación, preocupados tan solo por las olas.