
La semana pasada la australiana y reciente campeona del JBay Open 2018, Stephanie Gilmore, llegó a la audiencia para defender la realización de la competicia de surf en los Juegos Olímpicos en piscinas de olas artificiales. Básicamente, la hexacampeona mundial de la modalidad defiende la existencia de buenas olas, para todos, de igual forma y formato, desde el primer día, de forma que el estreno del surfing en las Olimpiadas empiece con pie derecho.
Ahora, Tokio 2020 todavía está a dos años de distancia, pero ya hay selecciones que están preparando el terreno y tomar la cosa más en serio. En el caso de la selección australiana, comandada por el ex top del CT Bede Durbidge, que en un vídeo reciente nos muestra (y refiere) las valencias de entrenar en una piscina de olas artificiales como la del Surf Ranch situado en Lemoore.
La eficiencia del tiempo de entrenamiento, el ajuste de lo correcto, el afinado de los matices técnicos de cada atleta, las pequeñas correcciones individuales y la ventaja de la repetición ilimitada parecen tomar ventaja cuando se enfrentan a un regular entrenamiento ejecutado en pleno océano.