
La Iglesia católica ha iniciado la causa de beatificación de Guido Schäffer, muerto en 2009 a los 34 años en la playa de Barra de Tijuca, Rio de Janeiro (Brasil), mientras practicaba el surf, una de sus pasiones, tras recibir un golpe que lo dejó inconsciente y posteriormente lo ahogó. A las pocas semanas estaba prevista su ordenación como sacerdote.
Schäffer, que también ofrecía servicios como médico, daba atención médica y espiritual a personas de escasos recursos, era conocido por su enorme corazón caritativo y de enseñanza a niños y jóvenes de todas las edades. Practicaba surf tres veces a la semana, una de las pasiones que llevó en la sangre gracias a sus amigos y la cercanía con el mar. Después de su repentina muerte, se extendió una carta al vaticano para santificarlo, petición que continúa abierta esperado por una respuesta oficial.
Por el momento se ha instalado un tribunal en Barra de Tijuca que se encargará de hacer pública las obras de Schäffer, requisito que mostrará al Vaticano que el desaparecido surfista vivió de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia.
Schäffer es conocido por algunos católicos cariocas como "el ángel surfista" por su compromiso con las causas sociales y la lucha contra la pobreza en Río de Janeiro, así como por su pasión por el deportes de las olas.