
El alcalde de Río de Janeiro busca que los turistas y locales que quieran ir a las playas cariocas reserven su espacio a través de una aplicación con el fin de frenar la propagación del coronavirus que ya superó las 100.000 muertes en Brasil. Hasta ahora está prohibido permanecer en la playa aunque ya hubo desbordes por aquellos que se instalaron en la arena.
Marcelo Crivella, alcalde de la ciudad, indicó a diversos medios de ese país que luego que los bañistas dispondrán de áreas individuales claramente delimitadas para reservar a través del celular. Aunque no precisó una fecha para que esas medidas entren en vigor, quedaría por demostrar si son aplicables, dado que las playas como Copacabana o Ipanema ya se vieron desbordadas de bañistas en los últimos fines de semana, pese a la amenaza de multa de 107 reales (20 dólares).
"La gente podrá ocupar esas demarcaciones según el orden de llegada y reservando por una aplicación. La idea es que de ese modo consigamos organizar mejor lo que no está funcionando bien", explicó Crivella en conferencia de prensa.
Como se tiene conocimiento, las autoridades cariocas vedaron el acceso a las playas en marzo, cuando la Covid-19 empezaba a golpear a Brasil. Desde entonces, el país sudamericano, con casi 102.000 muertos, se convirtió en el segundo más afectado por la enfermedad detrás de Estados Unidos.

Y Río de Janeiro, con más de 14.000 muertos, es el segundo de los 27 estados brasileños con mayor número de víctimas, detrás de Sao Paulo, según últimos reportes.
Al igual que Brasil, otros países también han recurrido a la tecnología para abrir sus playas. España usa drones, Bélgica utiliza sensores y rastreadores por teléfono celular y varios lugares adoptaron la reserva de lugares por internet o por aplicaciones. Además de Ecuador, que utiliza la tecnología de cámaras de vigilancia para asegurar el distanciemiento social.
Cabe mencionar que Brasil volvió a admitir el 29 de julio el ingreso de extranjeros en sus aeropuertos, después de cuatro meses de cierre, con la esperanza de reanimar su turismo, un sector vital para su economía pero paralizado por la pandemia.