
Todo tipo de objetos plásticos abandonados en la costa norte de Kenia o regurgitados por las olas, fundidos después y solidificados en moldes en una fábrica en Malindi, a unos 150 kilómetros de Lamu, han dado vida a esta asombrosa embarcación.
Una embarcación única en su especie que busca llamar la atención sobre el inmenso potencial de reutilizar plástico, así como subrayar la urgencia de hacerlo antes de que más y más toneladas de este desecho acaben en los océanos.
La idea nació hace dos años, cuando Pabari y su compatriota Ben Morison fundaron el proyecto Flipflopi -en referencia a las miles de sandalias (flip-flop en inglés) escupidas por el mar- con el fin de actuar contra la rápida degradación de la costa marítima.
Gracias a la colaboración de varios grupos locales, el año pasado recogieron en dos meses más de treinta toneladas de plástico en la playa de Lamu, un tercio reutilizado después en la construcción de esta embarcación.