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Paddle Surf en las alturas - Un reportaje de Iñigo Maneiro
Autor: Iñigo Maneiro Labayen / Fotos: Iñigo Maneiro Labayen (Zona de Embarque)
Publicado el: 19/12/2012

Gracias a la colaboración de nuestro buen amigo Iñigo Maneiro, compartimos este reportaje (publicado originalmente en el blog 'Zona de Embarque' de El Comercio) sobre una reciente expedición expedición al Lago Titicaca, con velas, tablas y canoas canadienses rodeados de comuneros quechuas y aymaras.


Surf en las alturas


La frenética actividad del aeropuerto de Lima a las 7 am se vio interrumpida por un trajín de tablas de surf enormes, veleros 'sunfishs' enfundados en lonas, remos y velas de diferentes tamaños. Podría parecer que nos íbamos a recorrer algunas de las olas de los paraísos playeros del norte o del sur del Perú, pero no, nuestro destino eran las frías aguas de todos los colores del lago navegable más alto del mundo, el Titicaca.

La novedad de la expedición hizo que todos los involucrados en el proceso de vuelo hasta el aeropuerto de Juliaca pusiesen lo mejor de sí para que los cientos de kilos de equipaje llegasen bien a nuestro destino. En el Altiplano, bajo un cielo azul infinito, nos esperaban las camionetas que nos llevarían hasta la comunidad Titilaka, en el distrito de Platería, a unos 85 kilómetros de Juliaca en dirección hasta la frontera de Desaguadero.


Surf en las alturas


SOL Y VIENTO

En este lugar, rodeado de totorales que cambian de color con la luz del día, playas de arena junto a islotes de piedra, y donde viven más de cien especies de aves, se encuentra el hotel boutique Titilaka que fue el encargado de convocar a varios de los mejores windsurfistas y practicantes de paddle surf del Perú. Este hotel, que integra entre su personal a los miembros de la comunidad aledaña, ofrece una gran diversidad de actividades y experiencias, desde masajes con aceites esenciales extraídos de las plantas altiplánicas, hasta travesías en bicicleta de montaña rodeadas de cerros y caseríos.

Además de esas disciplinas deportivas más asociadas al mar que a los lagos de altura, el hotel quería experimentar con canoas canadienses y pequeños veleros una serie de actividades con el objetivo de disfrutar de uno de los destinos más bellos del Perú, e integrarlas a su oferta hotelera para los viajeros de todos los rincones del planeta que llegan a conocer el lago.


Surf en las alturas


Durante tres días, el equipo formado por Alfredo Miró Quesada, Ignacio Masías, Javier Filgueira, Diego Maura, Gustavo Cesti, Jürgen Spilhlmann y José Gaviria, recorrería esas bahías silenciosas, junto a las barquitas de los pescadores altiplánicos, y los 14 kilómetros que separan tierra firme con uno de los principales destinos de Puno, la isla quechua de Taquile, una enorme mole de piedra rodeada de antiguos andenes de cultivo, playas que parecen tropicales, y árboles y flores de colores, y que la UNESCO la reconoce como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la calidad de sus tejidos.

Por un lado se repetiría la experiencia que hicieron en el año 1985 tres windsurfistas, Alfredo Hoffer, Américo Tordoya y Giacomo Verme. Por otro lado la expedición quería ir más allá, diseñando diferentes actividades que uniesen lugares como Taquile, para enriquecer más la experiencia que el Titicaca y el Altiplano ofrecen al viajero.


Surf en las alturas


DIVERSIDAD POR TODOS LOS RINCONES

El Altiplano tiene algo de insondable e ilimitado. Quizá sea su mayor cercanía al cielo, quizá esa luz pura y transparente que pinta de color cada rincón de él. El lago de 8,500 km2, rico en fauna, en islas de piedra y paja, en arte popular que se muestra en sus más de 250 danzas, se une a su interior, donde los bosques de piedra llenan los cañones y donde petroglifos, iglesias, puyas de Raimondi, rutas de 'trekking', o comunidades de pastores rodeadas de flores, se unen para ofrecer experiencias múltiples y diversas que hacen que todo viaje a estas alturas sea siempre un nuevo descubrimiento.


Surf en las alturas


Fueron cuatro horas de navegación y remada atravesando el lago mayor hasta la isla Taquile, todo era silencio. Un silencio que, como el cielo y el agua, nos envolvía en nuestro recorrido. El viento, que suele comenzar a partir del mediodía, no acompañó esta vez al windsurf y a los veleros 'sunfish', pero la diversidad de velas que la expedición llevaba, para todas las condiciones aéreas, permitieron cumplir el objetivo a paso de la enorme rana arrugada y llena de pliegos que es endémica de este lago. Las playas y las aguas transparentes de Taquile esperaban a los expedicionarios, así como un grupo de comuneros curiosos por la novedad de la experiencia. Terminamos bañándonos en estas aguas frías que calman los nervios y el espíritu. Después, algunos de esos comuneros, recibirían clases de kayak en el puerto del hotel Titilaka y recorrerían las bahías de pie sobre las tablas de paddle surf.

Dejamos el insondable cielo azul del Titicaca, comenzando nuestro periplo de regreso con energías renovadas y sintiendo el equipaje más liviano. Esas energías que recibes después de haber vivido una experiencia en los límites altiplánicos rodeados de naturaleza, diversidad, color y gente del campo y del agua.


Surf en las alturas


Fuente Original: 'Zona de Embarque': http://blogs.elcomercio.pe/zonadeembarque/2012/12/surf-en-las-alturas.html

SOBRE IÑIGO MANEIRO LABAYEN

Hace 17 años llegué al Perú. Mis primeros 7 años los viví con los aguarunas del Alto Marañón, después he residido en Huanchacho, Tambopata y Urubamba. Estudié agronomía, filosofía y, ya en Perú, hice una maestría en antropología amazónica. He trabajado en proyectos de desarrollo, periodismo y turismo y ahora dirijo la empresa editorial Bitácora' dedicada a los viajes.


Surf en las alturas



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