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Las mejores sesiones de nuestras vidas, por Andrés Touzet
Autor: Andrés Touzet / Fotos: Beto Santillán & Archivo Olasperu.com
Publicado el: 05/02/2013

Despertarse al alba con la fresca brisa de la mañana, cocinar nuestras retinas con el incandescente brillo del sol que muere, el frío paralizador de una solitaria sesión de invierno, el imparable latido del corazón en los días grandes, son sensaciones que reviven con tan solo pensar en ellas y parecen ser reales en el presente.


Bermejo - Beto Santillan


Las mejores sesiones de nuestras vidas quedarán en nuestra memoria por siempre. Quizás a veces con unos detalles de más o de menos, atribuibles a nuestro frágil cerebro y a nuestro incansable anhelo de la sesión ideal.

Es imposible dejar de notar la sonrisa de un tablista cuando recuerda vívidamente un 'wipeout', un tubazo o una situación extrema que involucró a su tabla y al océano. A veces, al tratar de transmitir nuestras experiencias en el agua, nos encontramos frente a la enorme frustración de no poder retratar con enorme detalle la experiencia en cuestión.

¿De dónde viene esta pasión?, ¿qué es tan asombroso de treparse a una ola, remar como loco y achicharrarse bajo el sol? y ¿por qué tanto alboroto?


Aldas - Beto Santillan


Me niego a creer que el surfing es una experiencia terrenal, mecánica y solitaria. Pero, ¿dónde encaja la magia y lo sorprendente, en esa sucesión de raros, aparentemente repetitivos y complicados movimientos sobre el agua que llaman surf?, dirían los ojos ajenos.

Y es que no existe una explicación comprobable o palpable para dejar a las mentes hambrientas con certezas totalmente satisfechas y como en muchas otras tantas situaciones de la vida, tendremos que abrir nuestra mente y considerar lo aparentemente imposible o ilógico para saber de qué se trata el alboroto.

Lo mejor es partir desde el inicio y eso definitivamente no sería el surfer. Tan solo imaginar que la mejor ola de tu sesión viajó miles y miles de kilómetros para llegar a la costa en el momento preciso cuando tú te abriste paso entre el 'crowd' y pudiste cogerla, es totalmente irreal.


Baterías - Beto Santillan


Me arriesgo a decir que existe una relación tan íntima y tan estrecha entre el hombre y el océano que desde que uno es capaz de pararse y surfear una ola, no volverá a mirar el mar con los mismos ojos y quizás es en ese instante donde la curiosidad insaciable por la mágica experiencia empieza junto con un viaje interminable por encontrar la armonía.

Tan solo puede ser la magia que surge de una estrecha, íntima y eterna relación entre dos entidades. El hombre y el océano. Una relación que tal como las que nos resultan familiares o conocidas, requiere de tiempo, dedicación, atención y cuidado, donde habrá momentos malos y buenos. Es una relación con alguien que siente, piensa e interactúa con nosotros. No se trata simplemente de agua en movimiento.

Una relación de total respeto donde no podemos perder de vista quién lleva el control de la situación: el mar. Con los sentidos muy afinados y en máxima alerta, este amigo nos adiestra y nos enseña a no ir más allá de lo permitido. Entenderlo en sus días malos y buenos es vital para apreciar la interminable belleza.


Cabo Blanco - Beto Santillan


Una belleza tan inexplicable como la sucesión de emociones que nos agobian cuando llegamos a una rompiente tubular perfecta. La violencia con la que revientan las olas sobre el 'reef' y por otro lado, la paz y belleza que esconden estas masas de agua en el interior del tubo, son dos facetas totalmente diferentes de la misma entidad y dependerá de nosotros con cual queremos jugar.

Pareciera ser algo predominantemente físico, pero no lo es.
Lecciones de humildad, concentración, disciplina y respeto. Tan solo algunos de los aportes que nos da el antiguo océano a nuestras vidas.

Es que ahora todo tiene sentido. El mar nos ha educado por años con silenciosas palabras y dolorosas moralejas.
Ahora entro al mar, en paz y agradecido por la oportunidad de visitar nuevamente a un viejo amigo, un amigo de mayor edad y con mucho más experiencia que yo, un amigo que agradece mi visita pero no le interesa perder el tiempo con tonterías. Un amigo que me disciplinará si lo necesito, nos divertiremos si es que es el momento, se ofenderá si me olvido de él y de cuando en cuando me regalará memorias eternas.


Cerro Azul - Beto Santillan


Dejando de lado nuestras limitaciones idiomáticas para transmitir sensaciones, creo que ese 'feeling' se materializa en esas sesiones donde todo parece ser posible y cuando pensamos en alguna maniobra todo fluye con fineza y perfección. Esos momentos donde no interesa el qué, el cómo ni el cuándo, se trata del aquí y el ahora. Esa sincronía mágica entre el surfer y el océano. Una complicidad inexplicable que nos obliga, como adictos, a ir en búsqueda de nuestra dosis diaria al agua.

Saludos,

Andrés Touzet
Redactor@olasperu.com


Costa Verde, Miraflores



Panic Point - Beto Santillan



Sunset en Pachacamac - Beto Santillan